25 septiembre, 2009

Oslo



Oslo ofrece poco más que lo museos consagrados a Edvard Munch y a las embarcaciones vikingas, pero si convenimos que ese "poco más" es el Parque de Esculturas de Vigeland, llamado así por las 212 estatuas de bronce y de granito creadas por Gustav Vigeland y que representan a hombres, mujeres y niños en variados estados de ánimo y ejercitando el cuerpo de diversas maneras, casi se puede afirmar que la capital de Noruega merece una visita.  Un país con un 93% de lectores que absorben una media de 16 libros al año (un 14% supera los 30 títulos anuales) debe estar hecho de una pasta especial, pero luego lees y entrevistas al autor de género negro Jo Nesbo y descubres que aquél es generoso en asesinatos y suicidios y que en Oslo el consumo de heroína es de los más altos de Europa y ya no sabes qué pensar. ¿Contra más lee una sociedad más se disparan sus índices de criminalidad? ¿Las montañas de novelas policíacas que se publican cada año reflejan el estado de las cosas o las crean? ¿Mostrará "El grito" el pavoroso rostro de alguien al que están apuntando con un arma en vez de ser una plasmación expresionista de la angustia existencial del momento histórico? Misterios.